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domingo, 19 de julio de 2015

LOS CUATRO ORÁCULOS NATURALES: ASTROLOGÍA MESOPOTÁMICA

La astrología es una rama de la ciencia que ha sobrevivido hasta nuestros días debido a su gran número de adeptos en todo el mundo; se remonta hasta la antigua Mesopotamia, lugar donde nació la astrología, aunque con características muy distintas.

                                                      
En sus orígenes, debía de contentarse con las simples observaciones superficiales, observaciones de tipología meteorológica. Se limitaba entonces a registrar los vientos, el calor de los planetas, los halos, etc. A medida que la astronomía se independizaba, para convertirse ella misma en una ciencia, la astrología recibía sus resultados; aprendió a considerar el signo que presidia durante el nacimiento del consultante, las casas a alas que ligaba los planetas y demás. Todo esto se fue adquiriendo lentamente, fue un proceso de captación de información y de perfeccionamiento muy paulatino. Los diversos horóscopos conocidos han resultado de interpretación difícil y poco satisfactoria la verdad. 

El más importante recuento astrológico lo constituye el Enuma Anu Ennil, que agrupa los presagios en cuatro capítulos: el primer, la luna; el segundo es el sol; el tercero se corresponde con las plantas-estrellas; y el cuarto es la meteorología.
Si se tiene en cuenta que cada fenómeno es estudiado por cada día de trece meses lunares, se halla la suma que constituye tal documentación.

Estos estudios eran efectuados en la cima de los zigurats, siempre lo suficientemente elevados como para sobresalir de la nube de polvo que subía del suelo; los astrólogos quedaban a su cuidado  consignaban en sus informes los fenómenos registrados. Los presagios eran ante todo meteorológicos, los que pertenecían al dominio de la ciencia por así decirlo; y después estaban los que tenían base en los oráculos.


Frente a estos presagios, los mesopotámicos elaboraron una especie de manual para la vida cotidiana  que constituye un antídoto ante los presagios de malos augurios. Hay varios ejemplos de ello como que la salida fuera del palacio estaba prohibida en algunos días; el rey seria víctima de un sortilegio o, peor todavía sería asesinado. Otras prescripciones serian por ejemplo, nada de viajes en carro en ciertos días, nada de promulgar edictos, y muchas prohibiciones para evitar el mal. Es lógico que este manual de la “vida” fuera un éxito entre la población mesopotámica, pues era un pueblo muy preocupado por las diversas emboscadas del demonio. 


Por JESÚS CAMPOS MÁRQUEZ
Graduado en Historia