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lunes, 27 de abril de 2015

TULIA Y TARQUINIO: LA ARPIA ETRUSCA

El reinado de Servio Tulio, rey etrusco en Roma, estaba destinado desde sus orígenes a terminar trágicamente.

Con objeto de protegerse contra cualquier posible venganza de los dos hijos de Tarquinio el Antiguo, el rey les había dado a sus dos propias hijas en matrimonio. Una de ellas, Tulia, que arde en deseos de ser la reina, incita sin ningún descanso a su marido, Lucio Tarquinio, a desembarazarse de Servio Tulio, su propio padre, al que trata de usurpador.

“¿A qué esperas? Dice Tulia a su esposo. Tú no llegas ni de Corinto ni de Caere, como tu padre, para conquistar un trono extranjero. Tus dioses penates, los de tu patria, el recuerdo de tu padre, el palacio real, el trono que hay en él, tu nombre de Tarquinio, todo te reclama y te proclama rey. Si no te sientes con valor suficiente, ¿por qué engañar las esperanzas de la ciudad?¿Por qué tomar la apariencia de un hijo de rey?”

Continuamente azuzado por Tulia contra su suegro, Lucio Tarquinio, a su vez ardiente, ambicioso y sin escrúpulos, pasa a la acción.

Al no osar manchar sus propias manos con el crimen, encarga a algunos mercenarios que asesinen al rey, a cambio de un fuerte recompensa. Luego él se proclamaría rey. Este era su plan maestro, mercenarios y él en la retaguardia.

La leyenda registra una anécdota particularmente cruel sobre la muerte de Servio Tulio. Su cadáver abandonado por sus asesinos, yace en el camino hacia palacio cuando el carro de Tulia, su hija, acierta a pasar por allí. Al descubrir el cuerpo, el conductor detiene a los caballos, pero Tulia se mostraba impasible y fría, y ordena que continúe. Las ruedas despedazan el cadáver del rey, Tulia entra en su casa salpicada en la cara y en sus ropajes por la sangre de su padre asesinado.
A pesar de esto, el reinado de Lucio Tarquinio comenzó con estas circunstancias tan macabras. El rey prosigue en la tiranía y el terror como marcas propias de su comportamiento real. Por su actitud altanera y arrogante, el nuevo rey no tarda en verse atribuido el sobrenombre de Tarquinio el Soberbio.

Tarquinio impone en Roma un poder personal y absoluto. En los asuntos exteriores, el consejo privado del monarca o el propio rey deciden sobre la paz y la guerra a su antojo, al igual que sobre los tratados y las alianzas. El mismo sistema impera en el dominio interior. Según historiadores del momento, Roma jamás vivió a un déspota semejante, palabras de Tito Livio:

“Llegado al poder por medio del crimen, Tarquinio el Soberbio, que no contaba con ganarse el afecto de los ciudadanos, estaba obligado a mantenerse por el terror. Para hacerlo general, él solo se pronunciaba en todos los procesos criminales. Era el medio de condenar a muerte, desterrar y privar de su fortuna no solamente a sus enemigos, sino también a aquellos cuyas riquezas codiciaba”.


Tarquinio será el último rey de Roma de origen etrusco, y su imagen como tirano cruel, un hombre sin escrúpulos y ambicioso, creo que podemos atribuírsela a su esposa. Tulia es la creadora de este hombre tan mezquino y tiránico. 


Por JESÚS CAMPOS MÁRQUEZ
Estudiante de Historia en la Universidad de Sevilla