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viernes, 30 de enero de 2015

EL ENIGMA DEL BARCO FANTASMA

5 de diciembre de 1872, al este de las Azores se divisa un barco a la deriva, un barco que parece abandonado. Se trata del Mary Celeste, que había zarpado desde Nueva York hacía 7 de noviembre de ese mismo año, se dirigía a Génova. La historia de este barco es un enigma histórico aún sin resolver. Esta es la historia del verdadero barco fantasma.


A la cabeza de la tripulación estaba el capitán Benjamín S. Briggs, y junto a él viajaban su esposa, Sarah, y su hija, Sophia, de dos años, acompañados de siete marineros más. La historia del abandono de este barco es desconocida, pues no hay signos de violencia o lucha, no había cuerpos en él, ni rastro del bote salvavidas, ni tampoco se hallaba la bitácora. Las pertenencias de todos los tripulantes permanecían en sus cuartos, como si algo terrible hubiera pasado, no había desorden ni destrucción, todo estaba tal cual debía estar. Desolación y soledad es el ambiente que se encuentra David Morehouse, capitán del Dei Gratia, el bergantín que encontró el barco fantasma. Tres pies de agua inundaban el fondo del buque. La mercancía que transportaba el Mary Celeste era alcohol, en total un cargamento de 1701 barriles, los cuales estaban intactos. El suministro de comida y agua que quedaba era para unos siete meses, pero ninguna persona allí para consumirlo.

¿Qué pasó con esas diez personas? No tenemos datos concretos del suceso, solo una montaña de especulaciones, algunas posibles y otras muy improbables. Las teorías son varias, algunas hablan de un motín de piratas, otras de un monstruo marino, o incluso asesinos. Resulta increíble hasta donde llega la imaginación humana con tal de darle sentido a un hecho, no importa cuál sea la respuesta mientras que quede explicado.

Los últimos estudios nos presentan una de las teoría más probables. El barco salió de Nueva York el 7 de noviembre de 1872, se trataba de un barco grande, de unas 300 toneladas. Desde el comienzo su viaje fue costoso, se tuvo que enfrentar al mal tiempo y al mar picado durante unas dos semanas, todo por llegar a salvo a las Azores. El barco que encontró a la deriva al Mary Celeste, el Dei Gratia, un bergantín británico, llegó a Gibraltar y en un tribunal de almirantazgo británico se decidió convocar una audiencia de rescate. Todo esto tenía un único fin, un fin materialista ya que, el Dei Gratia solo buscaba el beneplácito para quedarse con los derechos de pago de las aseguradoras del Mary Celeste. Todo por haberlo encontrado primero.

Esto no se podía proceder sin antes hacer una investigación de los hechos. Hubo investigadores de la fiscalía que sospechaban del propio Dei Gratia como autor de los hechos, todo para cobrar el seguro, el cual serian unos 47000 dólares.


En definitiva, a día de hoy sigue sin saberse a ciencia cierta el motivo de porque la desaparición de esta tripulación y el abandono del barco. La última teoría que se baraja es que fue una evacuación ordenada por el capitán, éste sospechaba que había una fuga de gases emitidos por los barriles de alcohol. 


Por JESÚS CAMPOS MÁRQUEZ
Estudiante de Historia en la Universidad de Sevilla