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domingo, 21 de septiembre de 2014

TARTESSOS: MITO, SÓLO UN MITO

Comenzar diciendo que casi todo lo escrito y publicado sobre Tartessos hoy en día es “ciencia ficción”. En realidad, este mito puede catalogarse como la “la ciudad sin historia”, ya que se tiende a pensar en una ciudad perfectamente organizada y urbanizada, donde la riqueza es abundante y la población vive en total prosperidad, esta es la idea que surge automáticamente en la mente de la mayoría de los individuos que piensan en Tartessos. Por tanto, debemos tratar a Tartessos en sus límites históricos, es decir aprovechando las fuentes arqueológicas y escritas.

En el siglo VII a. C los griegos visitan la península Ibérica, y cuando estos regresan, lo hacen acompañados de un cargamento valioso en metales y manufacturas. De esta forma, ellos convertían el mito en realidad. Tras la amenaza persa, los griegos dejan de lado el tema y ya no vuelven a escribir sobre Tartessos, queda como un lugar legendario, lejano e inaccesible en occidente. Como consecuencia de esto, la localización exacta de la ciudad perdida queda sin conocerse en la antigüedad, pero a pesar de este inconveniente, se han encontrado fuentes donde se nombra a “Tharsis” (Tartessos). Un ejemplo de ello es Estrabón (historiador y geógrafo griego, 63 a. C – 24 a. C): 

"Y como el río tiene dos desembocaduras, se dice también que la ciudad de Tartessos, homónima del río, estuvo edificada antiguamente en la tierra colocada entre ambas, siendo esta región Tartessos, habitada ahora por los túrdulos".

En la Edad Media, se retoma de nuevo la cuestión, en el siglo XVI d. C, los eruditos especulaban sobre Tartessos, les preocupaba su ubicación, por tanto asumían el mito como real.

En relación a las fuentes arqueológicas, en el siglo XX se llevaron a cabo excavaciones. En los años 60, se descubre el tesoro del Carambolo en un santuario fenicio, también se excava en Almuñecar, en Huelva, en la isla de Saltes, y más sitios. Conclusión, cualquier yacimiento de Cádiz, Huelva, Sevilla, y alrededores, ofrece indicios de la ubicación de Tartessos, pero sin conocerse un lugar en concreto. A partir de este momento, sólo se producirían estudios sobre la cultura de Tartessos, y con ello el estudio de las fuentes, entre ellas las bíblicas, griegas y romanas. 
En las fuentes bíblicas aparece la palabra “Tharsis”, es posible que esta palabra derive a Tartessos; "Josafat, rey de Judá, se alío con el rey de Israel, Ococías, y se asocio con él para construir naves que fueran a Tharsis, haciéndose las naves en Asiongeber" (Crónicas, XX, 35-36). A lo largo de estas fuentes bíblicas, también se asocia a Tharsis con minas metalúrgicas, con el círculo del estrecho, incluso con que es el nombre con que se designa a occidente en su conjunto. Es casi imposible extraer una idea en claro de los textos bíblicos.
Las fuentes griegas insisten en que Tartessos estaba al sur de la península Ibérica. Aunque en estas fuentes hay diversidad de opiniones, algunas hablan de la ciudad de Tartessos y otros sobre que Tartessos es un río; esto es posible, ya que el nombre más antiguo del Guadalquivir es: “Certis”, que deriva a su vez en; “Kart-Essos”.
Las fuentes latinas hablan de “Gades”, a la cual citan como gran emporio conocido anteriormente como Tartessos. En la tradición latina, a Tartessos se le llama “Gadir” (Cádiz).

Para concluir, expresaré mi opinión sobre el tema, una opinión compartida por muchos. Apoyándome en la arqueología, llego a la conclusión de que Tartessos sólo fue un periodo orientalizante. Entorno al año 1000 a. C, en Andalucía se producía el final del periodo del bronce, y entre el 900-750, fase de lo proto-orientalizante, es decir, las poblaciones del interior se quejan de las influencias culturales que vienen desde la costa. Entre los años 700-600 a.C., se observa que la cultura del suroeste esta altamente orientalizada, son prácticamente colonias asentadas. Mi opinión va en la siguiente dirección, aportaciones culturales; a esta fase orientalizante (700-600 a.C.) se la llama “Tartessos”, a este periodo se refieren las fuentes. En definitiva, decir que este tema queda expuesto a las diferentes opiniones que se le vayan aportando, no es un tema recluido únicamente en mi opinión.


Por JESÚS CAMPOS MÁRQUEZ
Estudiante de Historia en la Universidad de Sevilla