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jueves, 11 de septiembre de 2014

CSI MOZART: LA ENVIDIA MUSICAL PRODUCE MONSTRUOS

Esta historia comienza en la Viena del siglo XVIII, donde un personaje conocido como Antonio Salieri se convertirá en el enemigo número uno del Romanticismo, todo debido a su problemática relación y posible implicación en el asesinato de uno de los genios más grandes de todos los tiempos: Wolfgang Amadeus Mozart.



Salieri fue un compositor de gran renombre, reconocido en todos los escenarios vieneses por sus obras, escribía composiciones cargadas de emociones y actos innovadores. Se inició en el mundo de la opera cómica cuando debutaba en la corte Austriaca, más adelante quiso experimentar más con su ingenio, abarcar otros campos, todo lo que su mente pudiera expandirse. Con ello, en 1771 comenzó a escribir opera seria con su obra Armida. A lo largo de los siguientes años viajó por Europa, estrenando sus composiciones por lugares tan llamativos como Paris, Venecia o Roma. Cabe decir que su éxito fue arrollador, el joven músico que escapó de Venecia, en 1766, para ser un gran compositor lo había conseguido. Sabiendo todo esto, pongámonos en situación. Salieri era un compositor de fama mundial, un verdadero genio, y no es de extrañar que siendo como era pues su ego creciera a la par que su fama.

Aparece en escena un joven compositor, Mozart, el mismo personaje que hará sombra a la carrera de Salieri, y por supuesto, eso no quedaría así. La leyenda romántica de la muerte de Mozart esboza el perfil del asesino, el propio Salieri como venganza por haber llegado su ocaso demasiado pronto.

¿Por qué se piensa que Mozart pudo ser envenenado por Salieri?

El principal motivo incitador de esta teoría es que el propio Mozart creía que había sido envenenado, incluso llegó a confesárselo a su mujer Constanze, pero claro, ella lo interpretó como los delirios de un moribundo. En una ocasión incluso llegó a acusar directamente a Salieri de querer atentar contra su vida. Otro de los hechos que esclarecen la idea del asesinato es que el cadáver del compositor se hinchó, algo insólito, la voz popular se hizo eco de ello y promulgó la teoría del envenenamiento. Otro de los indicios que parece revelador es que siendo un anciano, Salieri confesó en repetidas ocasiones ser el asesino del genio austríaco. Pero debemos entender que en esos momentos, Salieri padecía demencia senil, así que es muy complejo el aceptar sus palabras como una confesión racional, incluso a causa de su enfermedad se intentó suicidar a los pocos días de haber hecho una de esas confesiones.

Todos estos indicios unidos al hecho de existir una manifiesta rivalidad entre Mozart y Salieri convirtieron a éste en el sospechoso principal. Estas rivalidades entre ambos protagonistas se observaron en varios ámbitos, como por ejemplo cuando Salieri fue el escogido por el emperador José II como el Kapellmeister de la corte, obteniendo de forma automática el favor y el beneplácito de la aristocracia. Un poder muy importante, ya que con ello la facilidad para estrenar sus obras era pasmosa. Otro de los actos que provocaron la contienda fue el que escenifica a Salieri como el elegido para ser el profesor de música de la princesa, quedando Mozart excluido y humillado ante tal deshonor. También ha quedado para la historia un hecho curioso, fue el protagonizado por el padre de Mozart, quien tras una mala crítica a la opera de su hijo Las Bodas de Fígaro, se empecinó en culpar a Salieri y sus seguidores de haber propiciado tal fracaso. Incitando a creer en una teoría de conspiraciones.

Como podemos ver, el juego de egos es el principal aliciente para las batallas entre ambos personajes.
Tras estas rivalidades y ante la negativa de las cúpulas altas de la sociedad, Mozart comenzó a destacar por su cuenta, desarrollando un trabajo que lo catapultó a la fama y llegando a ser considerado el músico más grande de Europa. Se podría decir que fue un hombre hecho a sí mismo, y todo tras las negativas y los obstáculos que se le impusieron desde su niñez. Fue un niño prodigio, pero no alcanzó la fama que se merecía hasta más tarde cuando en 1770 el Papa Clemente XIV le otorgaba la Orden de la Espuela de Oro con el título de caballero, la Academia de Bolonia le distinguió con el título de compositore y los milaneses acompañan su primera ópera seria, Mitrídates, rey del Ponto, la cual fue un éxito arrollador. Desde ese momento Mozart solo escuchaba estas palabras: “¡Viva il maestrino!”

¿Es suficiente esto para acusar a Salieri de asesinato? No lo parece, además el cuerpo de Mozart fue enterrado en una fosa común debido a la situación económica desfavorable de su familia, y con ello el poder observar sus restos en busca de pruebas resulta difícil. A pesar de los indicios de conspiración para culpar a Salieri, los expertos llegan a la conclusión de que Mozart murió a causa de una enfermedad, particularmente unas fiebres reumáticas debido a una infección. Sus contemporáneos nos narran la enfermedad: sufrió fiebres altas, dolores de cabezas constantes, demasiadas erupciones cutáneas, hinchazón del cuerpo, no sufrió delirios de ninguna clase, pero si un feroz mal humor. Todo ello vino seguido de vómitos y diarreas.

Tras tanto sufrimiento, el compositor entró en un coma profundo precedido de delirios, y finalmente murió en la madrugada del 5 de diciembre de 1791. En conclusión, queda abierta la veda para la composición de teorías varias sobre una conspiración de asesinato o no.



Por JESÚS CAMPOS MÁRQUEZ
Estudiante de Historia en la Universidad de Sevilla